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El Círculo de Oro de Simon Sinek

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Hay charlas que podemos ver muchas veces sin cansarnos. Una de ellas es «Cómo los grandes líderes inspiran la acción» de Simon Sinek, charla TED que está dentro de las más vistas de la historia. Simon desmenuza con una claridad impactante por qué hay líderes y marcas que nos inspiran y otros que simplemente no son capaces de hacerlo. Para explicarlo utiliza el círculo de oro.

El autor se dio cuenta que todos los grandes lideres, marcas o figuras públicas piensan, actúan y se comunican de la misma manera. Esa manera es lo opuesto a lo que todo el resto hace.

El Círculo de Oro: Why, How, What

Toda persona u organización en el mundo sabe lo que hace (What). Algunos de ellos saben cómo lo hacen, cómo se diferencian de la competencia o lo que entregan como propuesta de valor. (How). Muy pocas personas u organizaciones saben por qué hacen lo que hacen (Why). Con Why no se refiere a temas económicos, generar riqueza será la consecuencia de la operación de una empresa. Con el Why se refiere a la razón de existencia de una empresa o persona, su propósito, a qué causa responden y en qué creen.

 

En consecuencia, como todos saben lo que hacen y muy pocos saben por qué lo hacen, comunican desde el What.
Las personas o marcas inspiradoras hacen lo opuesto: comunican desde el Why.

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La gente no compra lo que uno hace, compran el por qué uno lo hace.

Invertir el orden en el que se entrega la información puede hacer que tu comunicación inspire y empatice mucho más con tu público objetivo. Esto tiene respaldo en teorías que separan las secciones del cerebro humano, estas secciones se relacionan perfectamente con el círculo de oro. Nuestro cerebro racional y analítico (neocórtex) responde a pensamientos a través del lenguaje, esta área corresponde al what. Nuestro cerebro límbico es responsable de nuestros sentimientos, como lealtad y confianza, también la toma de decisiones. Esta sección del cerebro no tiene la habilidad para el lenguaje, es por esto que muchas veces tomamos decisiones por «guata«, porque «sentimos que es lo correcto«.

 

La meta aquí no es venderle a las personas que necesitan lo que tú haces, el objetivo es venderle a las personas que creen lo que tú crees. Es clave contratar a personas que comparten creencias y sueños contigo. Si trabajas con gente que no cree lo que tú crees, solo van a hacer su trabajo por el dinero, no se van a esforzar de la manera en la que tú lo haces.

 

La marca es el activo más importante de cualquier empresa.

Independiente del tamaño de tu empresa o cualquier condición de una persona, se puede comunicar desde sus creencias más profundas, su propósito. Tu empresa puede tener menor financiamiento, menos infraestructura y tecnología, precios más altos y un equipo más reducido, pero si logra inspirar y conectar con el público objetivo, puedes vender más que tu competencia. Las marcas trascienden a los productos. Una marca sólida puede sobrellevar crisis, diversificar en venta de productos o formato de sus servicios. Una marca coherente puede ser la razón por la que tu cliente te prefiera a ti en lugar de tu competencia. Si hablas de tus creencias, vas a atraer a los que creen lo mismo que tú. Lo que haces simplemente demuestra lo que tú crees.

 

Un ejemplo claro de esto es Martin Luther King, impulsor de los derechos civiles de las personas independiente del color de su piel. Su discurso más conocido se llamó «Tengo un sueño» no «Tengo un Plan». A través de comunicar sus creencias logró convocar a más de 250.000 personas hace más de 50 años, una época en la que no había Internet ni redes sociales para recordarles que asistan.

 

Tener una marca con propósito le hace bien al mundo, a ti, a tus empleados y a tus clientes.

 

Acá te dejamos la charla por si quieres verla:



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